Los combustibles fósiles son el carbón, el petróleo y el gas natural. Todos ellos proceden de restos vegetales y otros organismo vivos (generalmente plancton marino), que hace millones de años fueron sepultados por efecto de grandes cataclismos o fenómenos naturales y se fueron transformando, por la acción de microorganismos, bajo unas condiciones de presión y temperatura adecuadas.
Según el residuo orgánico de que se trate, así como las condiciones de tiempo y permanencia en el lugar, tenemos combustibles sólidos (carbón), combustibles líquidos (petróleo) y combustibles gaseosos (gas natural).
Figura 1. Origen de los combustibles fósiles




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